Algunos investigadores (Flower y Hayes, 1981; Freedman, 1983) analizaron el proceso que sigue una persona considerada ""experta"" a la hora de elaborar un texto escrito. Tras ello había la idea implícita de considerar que un buen conocimiento de los procesos cognitivos seguidos por los buenos escritores podía sugerir cambios o mejoras didácticas en la enseñanza de la composición escrita. Los estudios realizados coinciden en algo: escribir es una tarea compleja. Aparte la creatividad personal, requiere de quien escribe el dominio, la organización y el uso recurrente de un conjunto de procesos cognitivos. Modelos anteriores, que reducían el proceso de composición a una simple sucesión de etapas jerarquizadas (Rohman y Wlecke, 1964) y que marcaron nuestra historia didáctica, han sido superados por otros que intentan describir el conjunto de procesos y elementos que intervienen y de qué forma los organizan los escritores expertos (Cassany, 1989). Con todo, los resultados aportados por los estudios con escritores expertos, tanto desde el punto de vista teórico como práctico, deben ser considerados con cautela cuando se habla de la extrapolación al mundo de la enseñanza, ya que disponemos aún de pocas investigaciones que consideren la diferencia entre personas adultas-expertas y personas jóvenes y en formación, propias del ámbito educativo. En este sentido, cabe destacar los trabajos realizados durante los últimos años por Bereiter y Scardamalia (1987, 1992), que llegan a definir un modelo que caracteriza a los jóvenes aprendices y que describen como vacío de algunos procesos y elementos imprescindibles para la elaboración de una composición escrita coherente. Más cercanas a nuestra realidad son las aportaciones realizadas por Cassany (1989) o Camps (1990, 1992), de enorme interés teórico-práctico -fundamentales para nosotros- y que plantean la necesidad de un cambio en el enfoque didáctico del ""cómo enseñar"" la composición escrita. Sin embargo, casi todos los estudios están hechos con adolescentes y es difícil encontrar trabajos centrados en niños más pequeños. Fue por esta razón por lo que decidimos observar la manera de proceder de los niños desde los inicios de la expresión escrita si nos planteábamos, como educadores, conseguir que hicieran suyos algunos procesos y estrategias en la línea de las aportaciones realizadas por algunos de los autores citados. Por otra parte, desde una óptica de mediación vigotskiana, es evidente la necesidad de calidad en la intervención educativa del profesor dado su papel de elemento-clave, pero también lo es la de otros mediadores que adquieren cada vez más protagonismo en el contexto de aprendizaje, como son los ordenadores y, muy particularmente, en orden a la composición escrita.
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